La Virgen de la Salud de San Clemente recorre las calles como lo ha hecho durante siglos, sosteniendo una devoción silenciosa pero profundamente arraigada en la memoria de la ciudad. Bajo su arco de gloria, entre candelas y miradas al cielo, la tradición se renueva sin necesidad de alzar la voz.
Así ha sido la procesión de esta mañana de la Reina de San Clemente.




















