Parece que, muy discretamente, la Catedral de Toledo ha decidido aprender de sus errores. Y conviene decir que es una buena noticia.
Porque sí, ahora ya es oficial —sin anuncio, pero evidente—: el VIII Centenario cuenta con una nueva identidad visual. La vemos en sus redes, en notas oficiales y hasta en cartelería. Un emblema en rojo, con el número 800 integrado en una reinterpretación de la rosa de la girola y la cruz catedralicia, acompañado de una tipografía serena y proporcionada: “Catedral de Toledo”. Sobrio, simbólico, profesional. Justo lo que muchos pedíamos.
Y aquí toca recordar, brevemente, que el 6 de julio de 2024 desde esta misma cuenta se señaló, con argumentos y respeto, que la imagen entonces presentada era pobre para una efeméride de este calibre. Aquel comentario tuvo enorme repercusión entre diseñadores de dentro y fuera de Toledo… y también provocó críticas (algunas bastante vehementes) por “atrevernos a decirlo”. Pero mirad, callarse nunca ha sido nuestro estilo.
Un año después, la realidad es otra: la Catedral emplea ya un diseño más sólido, cuidado y digno de la Primada de España. ¿Casualidad? ¿Reflexión? ¿Escucha silenciosa? No lo sabemos, ni necesitamos saberlo. Lo importante es que el resultado mejora, y eso merece reconocimiento.
Así que sí: bien por rectificar, por cuidar los símbolos y por demostrar que tradición y calidad gráfica no se excluyen. Y que nadie se preocupe: seguimos atentos. Porque amar algo también implica señalar cuando se puede hacer mejor.




