La Catedral el logotipo del octavo centenario

Parece que, muy discretamente, la Catedral de Toledo ha decidido aprender de sus errores. Y conviene decir que es una buena noticia. Porque sí, ahora ya es oficial —sin anuncio, […]

Toledo Sacro

06/11/2025

TOLEDO

Parece que, muy discretamente, la Catedral de Toledo ha decidido aprender de sus errores. Y conviene decir que es una buena noticia.

Porque sí, ahora ya es oficial —sin anuncio, pero evidente—: el VIII Centenario cuenta con una nueva identidad visual. La vemos en sus redes, en notas oficiales y hasta en cartelería. Un emblema en rojo, con el número 800 integrado en una reinterpretación de la rosa de la girola y la cruz catedralicia, acompañado de una tipografía serena y proporcionada: “Catedral de Toledo”. Sobrio, simbólico, profesional. Justo lo que muchos pedíamos.

Y aquí toca recordar, brevemente, que el 6 de julio de 2024 desde esta misma cuenta se señaló, con argumentos y respeto, que la imagen entonces presentada era pobre para una efeméride de este calibre. Aquel comentario tuvo enorme repercusión entre diseñadores de dentro y fuera de Toledo… y también provocó críticas (algunas bastante vehementes) por “atrevernos a decirlo”. Pero mirad, callarse nunca ha sido nuestro estilo.

Un año después, la realidad es otra: la Catedral emplea ya un diseño más sólido, cuidado y digno de la Primada de España. ¿Casualidad? ¿Reflexión? ¿Escucha silenciosa? No lo sabemos, ni necesitamos saberlo. Lo importante es que el resultado mejora, y eso merece reconocimiento.

Así que sí: bien por rectificar, por cuidar los símbolos y por demostrar que tradición y calidad gráfica no se excluyen. Y que nadie se preocupe: seguimos atentos. Porque amar algo también implica señalar cuando se puede hacer mejor.

Editorial

La Virgen merecía más

Cuatro siglos después de su fundación, la Real Cofradía de la Virgen del Valle tenía la oportunidad de protagonizar una celebración histórica. Sin embargo, el acto central del IV Centenario ha dejado una sensación difícil de ignorar: la de una oportunidad desaprovechada. Una procesión sin ambición, una programación donde los actos lúdicos eclipsaron a los religiosos y una ciudad apenas implicada en una efeméride irrepetible. La Virgen merecía más. Toledo también.

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