La ciudad que presume —con razón— de ser referencia eucarística se queda, por ahora, sin el paso de la Santa Cena. Así se ha comunicado en la rueda de prensa de presentación de las actividades de la Semana Santa 2026: el proyecto, que adelantamos en exclusiva en Toledo Sacro y que respondía a un deseo personal del señor arzobispo, queda paralizado temporalmente.
La idea tenía lógica. Que Toledo contase con una cofradía que representase la institución de la Eucaristía parecía coherente con su identidad. Sin embargo, ninguna de las parroquias consultadas ha querido asumir la responsabilidad de impulsar y sostener esta nueva hermandad.
El modo en que se ha intentado articular el proyecto deja interrogantes. Porque quizá el orden natural no sea diseñar primero el paso y después buscar quien lo sostenga, sino comenzar por una base real de hermanos que garantice viabilidad. Más aún cuando no pocas hermandades atraviesan momentos delicados, con dificultades para completar cortejos e incluso para poner sus pasos en la calle con normalidad.
Según ha trascendido, la iniciativa habría contado con una previsión de ayuda pública cercana a los 200.000 euros —dato que confirmaremos con exactitud en los próximos días—. A la espera de cifras oficiales, cabe preguntarse si, una vez paralizada, esos recursos podrían destinarse al fortalecimiento del tejido cofrade existente. Conviene, en todo caso, actuar con prudencia hasta disponer de información completa.
El proyecto se encontraba en fase avanzada de conversaciones, habiéndose contactado incluso con imagineros como Antonio José Martínez Rodríguez, autor de obras en Toledo como el Cautivo o la Borriquita.
Toledo se queda sin Cena. Al menos por ahora. Y queda abierta una cuestión de fondo: si era este el momento oportuno para levantar una nueva hermandad o si, quizá, la prioridad deba ser consolidar las que ya sostienen la Semana Santa de la ciudad.




